¿A dónde Irán los Televisores con Receptor Analógico?

Como lo he comentado en anteriores oportunidades, la fecha del apagón de la emisión de señales analógicas de televisión a través del espectro radioeléctrico, se va acercando cada vez más. En países como Estados Unidos (17 de febrero de 2009), España (3 de abril de 2010), Inglaterra (de forma escalonada entre 2008 y 2012), ya se encuentra disponible programación transmitida con tecnología digital, por lo que la motivación por parte de los consumidores para adquirir un televisor que sintonice esta señal en estos países, es cada vez mayor, situación que dejará de lado a los equipos con sintonizador exclusivamente analógico.

El efecto de estos comportamientos del mercado, se puede observar en decisiones como la adoptada desde octubre del año pasado por Best Buy, uno de las mayores cadenas de venta de electrodomésticos, quien decidió no continuar vendiendo en Estados Unidos televisores que no tuviesen sintonizador digital, por lo que la pregunta obligada es ¿A dónde irán estos televisores? Lo normal sería que al utilizar el estándar NTSC su destino se encuentre en países como Colombia, que tendría un mercado más amplio para estos productos, al no contar aún con señales digitales en abierto, además de poder centrarse en el sector de la población con una capacidad adquisitiva menor.

No obstante, lo que podría pensarse como una prolongación de vida para los televisores con tecnología de tubo de rayos catódicos (Cathodic Ray Tube; CRT por sus siglas en Inglés), no parece ser tan cierto, de acuerdo con las estadísticas recogidas por Bits, en los países en vía de desarrollo la demanda de televisores LCD ya constituye un 28% de la venta total de televisores, mientras en USA llegan al 80%, el 85% en Japón y el 87% en Europa

Esta situación no le augura demasiada vida a unos televisores cuyas ventas mundiales han descendido en el primer cuarto de 2008 en un 16%, y que dominaron por tantos años el mercado y se resistieron persistentemente a la obsolescencia. Con su partida, desaparecerían unos equipos que hasta ahora han acompañado la historia de la televisión, y con ellos, se irán también la gran cantidad de colecciones de porcelanas que se alojaban en su parte superior.

Sin embargo, en teoría tendrían que llegar también equipos de plasma y LCD sin sintonizador digital, lo que no implica que nos volvamos recicladores tecnológicos, y si se constituye en una oportunidad para adquirir estos productos, esperemos, a un precio más asequible.

Por último, es necesario que los potenciales compradores de estos equipos los adquieran de una forma informada, es decir, que se exprese de manera clara que esos equipos necesitarán de un decodificador cuando se empiece a transmitir con el estándar digital elegido, y que si se cuenta con un servicio de televisión por suscripción no será necesario este decodificador. Una publicidad clara, veraz y suficiente, sólo redundará en beneficios para los compradores, que perderán el miedo a adquirir un producto que pueden considerar obsoleto o de corta vida, y para los vendedores, que lograrán colocar sus televisores en el mercado, fortaleciendo además la presencia de su marca.

 

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