¿Cuarto canal o cuarto concesionario?

Gran relevancia tuvo durante la etapa final del proceso de prórroga de los contratos de concesión de Caracol Televisión y RCN Televisión, la posible entrada de un cuarto canal al mercado de la televisión nacional, tema que al parecer quedó zanjado al determinarse que las condiciones actuales del sector, solo permitían la entrada de un tercer canal, y acordarse una cuasi exclusividad por los diez años de prórroga a favor de los concesionarios existentes.

Sin embargo, en los términos en los que se presentó el debate, no quedaron claros ciertos aspectos que son esenciales de cara al futuro de la televisión nacional, y es que, como se ha mencionado en artículos anteriores, tanto la prórroga de los contratos de concesión de lo canales, como la entrada de un tercer concesionario, estarían indisolublemente vinculadas al desarrollo de la televisión digital en Colombia.

Es precisamente este vínculo el que se desconoció al momento de determinar la viabilidad de un cuarto canal, teniendo en cuenta, que una vez la transición de tecnología analógica a digital se encuentre en etapas intermedias, será necesario distinguir con mayor rigurosidad, dos conceptos que en la actualidad suelen ser tratados indistintamente, como son los de concesionario y canal.

Entendiendo concesionario, como el adjudicatario de la licencia de concesión que le permite prestar el servicio de televisión abierta (señal irradiada a través del espectro radioeléctrico) en el país, y que en la actualidad de acuerdo a los contratos existentes, dispone de un canal analógico para la emisión de su señal. Y como canal de televisión; a la frecuencia destinada a la emisión de la programación del concesionario.

Esta distinción que podría no abandonar el terreno de la semántica, es indispensable dentro del contexto de la televisión digital, teniendo en cuenta que desaparece esa relación directa y proporcional de la tecnología analógica, en la que, salvo excepciones (generalmente de los canales de gestión pública), cada concesionario tenía adjudicado un canal analógico, y es reemplazada por la de concesionario con un multiplex digital, o al menos varios canales digitales dentro de uno o varios multiplex.

Pues bien, si partimos de lo que se conoce hasta el momento del plan de implementación de la televisión digital en el país, a cada concesionario, la comisión nacional de televisión les adjudicaría un multiplex digital, que en países como España, que desde hace años viene adelantando su transición tecnológica y que tiene el mismo estándar recientemente adoptado por Colombia (DVB-T), equivale a tener cuatro canales digitales más el canal de datos, es decir, que al momento del apagón analógico proyectado para el 2019, el país tendría entre nueve y doce canales digitales operados por los tres concesionarios.

Para el 2019, ya será necesario extender de nuevo las licencias de concesión de los tres licenciatarios, y las condiciones del mercado habrán cambiado, no obstante, de acuerdo con las experiencias internacionales de implementación, los pasos de la misma, implican diferentes niveles que van desde el simulcast, que es la transmisión de la misma señal que se emite en analógico, también en digital; pasando por un nivel intermedio, en el que se comienza a emitir en digital programación diferente a la del canal analógico, es decir, se debe poner en marcha por lo menos un canal digital adicional, este nivel intermedio debería cumplirse en máximo cinco años, por lo que en el 2014, el país podría tener ya seis canales digitales, dos por concesionario.

Entonces, si en un mediano plazo esperamos que existan 3 canales digitales adicionales, uno por concesionario, parece que lo que no aceptaría el mercado de acuerdo con las estimaciones de la comisión, sería un cuarto concesionario y no un cuarto canal.

Es cierto que en las primeras etapas, estos canales digitales funcionan con “padrinazgos” por llamarlo de alguna forma, de los canales principales que venían con la tecnológica analógica, y que los ingresos por pauta que reciben no son comparativos con los percibidos por los anteriores, por lo que es importante el respaldo de un concesionario que venga de la tecnología analógica. Sin embargo, es necesario observar y definir políticas de transición a largo plazo, que garanticen que el país se beneficie de las bondades de la televisión digital.

Un aspecto que se debe observar, es si en realidad es viable que existan 12 canales digitales privados de televisión abierta; si dentro de esos 12 canales, se justifica que sean operados por solo tres operadores, o si es mejor dejar solo dos múltiplex digitales que sean distribuidos entre los tres concesionarios, o permitir la entrada de uno o varios actores adicionales.

Volviendo al caso español, encontramos que por lo menos tres de los concesionarios de canales en analógico comparten multiplex digitales, dentro de los que cada uno cuenta con un número determinado de canales digitales, de esta forma se controla la proliferación de los mismos, que existiría de adjudicarse a cada uno un multiplex digital completo, y se garantiza en un mayor nivel la calidad de los mismos.

Sin duda alguna, la tecnología digital facilita la llegada de un cuarto operador, por lo que no debería descartarse la opción de adjudicar una licencia para la operación de un canal digital durante la transición, y que al momento del apagón analógico se pueda entregar otro canal al mismo concesionario.

En definitiva, la implementación de la televisión digital en el país, permitirá la llegada de nuevos canales a las pantallas nacionales, sin embargo, será trascendental conocer ¿cuántos operadores serán habilitados? y ¿Cuántos canales digitales serán adjudicados a cada operador? Y si las respuestas a estos interrogantes, realmente satisfacen las necesidades del sector audiovisual colombiano.

 

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