Facebook se ha consolidado como el punto de referencia de las redes sociales en línea. Su número de usuarios crece de forma constante, atrayendo cada vez a más personas a registrarse en este servicio; este aumento de usuarios es proporcional a la cantidad de datos personales que se almacenan en los servidores de la compañía.
Por este motivo, es importante que los usuarios sean conscientes y selectivos al momento de decidir qué información comparten en línea, y que personas y/o servicios tienen acceso a la misma.
Una
encuesta adelantada en Estados Unidos, que buscaba entre otras cosas determinar el uso de redes sociales por parte de los empleadores en ese país; encontró que un 35% de los encuestados, reconocieron haber desestimado la contratación de aspirantes a un empleo, basándose en sus perfiles en redes sociales.
Al margen de la discusiones sobre la legalidad de estas prácticas por parte de las empresas, es necesario observar la relevancia de los datos que subimos a nuestras cuentas -tal vez de forma inconsciente- y las repercusiones que dicha información puede tener en diferentes ámbitos de nuestra vida.
Es por ello que con independencia de la normatividad nacional sobre la materia, corresponde a los usuarios ejercer las medidas adecuadas de protección de sus datos personales en Internet, determinando la pertinencia de la información que subimos a la red (fotos, videos, comentarios) y en el caso concreto, a las redes sociales.
Así mismo, portales como Facebook, ofrecen la posibilidad de establecer distintos niveles de privacidad dentro de nuestros contactos, clasificándolos en diferentes grupos que tendrán acceso a diferentes niveles de información.
Un aspecto que dispara las alarmas de los más proteccionistas, es el acceso a los datos contenidos en nuestra cuenta por parte de las aplicaciones que interactúan dentro de Facebook -las aplicaciones son aquellos programas que ofrecen desde juegos en línea, hasta horóscopos y cuestionarios-.
Cada vez que un usuario acepta las condiciones de uso de uno de estos programas, esta autorizándole el acceso a información contenida en su perfil, en distintos niveles de disponibilidad. Por esta razón es importante que delimitemos las autorizaciones que demos a cada una de las aplicaciones.
Como se manifestó anteriormente, Facebook permite que cada usuario configure su privacidad de la forma que estime conveniente. No obstante, en muchos casos existen opciones habilitadas por defecto, que requieren de una revisión que facilite determinar a qué tipo de información de mi perfil deseo permitir el acceso. De esta forma se impedirá que dichas aplicaciones accedan a datos que usted no desea compartir con ellas.
Por otra parte, si usted es de los que mira con resignación e indiferencia cómo sus amigos consultan las galletas de la fortuna, a las hadas mágicas, o incluso escuchan los consejos del Chapulín Colorado. Es importante que preste un poco más de atención a estas actividades, ya que no le son tan ajenas como se puede imaginar.
Cuando un contacto suyo utiliza una aplicación, le permite acceder a los datos de las cuentas de sus amigos; por ende, esas hadas a las que le somos esquivos, pueden conocer por arte de magia buena parte de nuestra información personal si no cambiamos las opciones de seguridad preconfiguradas.
Estos cambios los podemos realizar en la opción configuración de privacidad que aparece en la parte superior de la página, una vez allí, entramos en la opción "aplicaciones", desde aquí podemos delimitar la información a la que pueden acceder las aplicaciones de mis contactos.
Varias han sido las discusiones que se han llevado a cabo a propósito de Facebook y la vasta cantidad de datos que recolecta. Sin embargo, no se debe perder de vista que suscribirse al servicio es voluntario, y que está en nuestro poder determinar los datos que subimos a nuestras cuentas. También que dentro de lo que subimos -como lo vimos anteriormente- podemos delimitar que y a quien lo compartimos; por lo tanto, una vez dentro de la red social, la mejor recomendación es que nos tomemos el tiempo de configurar nuestra privacidad.