Si alguna vez ha disfrutado de la socializadora experiencia de hacer fila en un banco. Habrá notado la existencia de dos líneas, usualmente clasificadas en preferencial y general. Sobra aclarar que rara vez he podido apreciar la diferencia entre una y otra. Pues bien, esta situación trasladada al ámbito de las infraestructuras que soportan Internet, nos sirve de base para ilustrar el principio de la "
Neutralidad de Red".
Según este principio presente desde el inicio de la red. Un usuario tiene el derecho de recibir contenidos transmitidos a través de Internet, sin que se discriminen unos de otros. Gracias a la neutralidad de red, las personas pueden acceder a la página de un blog en iguales condiciones a las que entrarían en una de vídeos.
Este escenario ideal, ha venido siendo desdibujado con la transformación del tráfico en la red. El incremento de usuarios y la circulación de contenidos con mayor demanda de ancho de banda, han sido uno de los causantes del debate que actualmente ocupa la agenda de importantes autoridades del sector (la Comisión Europea tiene
abierta una consulta pública sobre el mismo).
El problema actual para los usuarios, es la disminución de su velocidad de acceso a Internet. Por lo general, el ancho de banda domiciliario es compartido. Por lo tanto, la velocidad depende del número de personas con las que comparta el mismo y los contenidos a los que estos accedan. Si la persona se conecta a Internet para usos "básicos": revisar correos, leer medios electrónicos. Pero sus vecinos de red se dedican a bajar películas y utilizar servicios de "streaming". Es bastante probable que la velocidad de conexión del primero se reduzca ostensiblemente.
Por su parte, el proveedor de servicios de internet observa como este exceso de tráfico lo llevará inevitablemente a verse incapaz de cumplir con las condiciones mínimas de conexión. Por lo que más temprano que tarde se verá obligado a implementar reformas a su red, llegando al despliegue de redes de nueva generación en troncales y acceso (NGN, NGA). Sin embargo, no entiende la coherencia de realizar nuevas inversiones que afecten la rentabilidad de su negocio, para el beneficio de personas distintas a sus usuarios (proveedores de contenidos).
Una forma de hacerle frente a esta situación, es desconociendo el principio de neutralidad de red. Bien sea restrigiendo los contenidos más pesados en favor de aquellos que ocasionen menor congestión. Como ya lo hizo Comcast en el pasado, al controlar en horas de alto tráfico las descargas P2P. O privilegiando los contenidos provenientes de compañías con las que hayan alcanzado acuerdos económicos.
Es en este contexto donde explota la
bomba lanzada por el New York Times. Según este diario, Google y Verizon (una de los operadores móviles más grandes de USA) se encuentran a punto de cerrar un acuerdo, mediante el cual el operador móvil privilegiaría los contenidos de Google en su red. Es necesario recordar que Google no sólo tiene el motor de búsqueda, sino portales de videos como Youtube.
La noticia no pasaría de ser preocupante, si no fuese porque Google es uno de los principales defensores de la neutralidad de red. Por lo que de ser cierta esta información, significaría un duro revés para los defensores de esta causa, dentro de los que se encuentran varias asociaciones de defensores del consumidor. Y un giro en las políticas de la empresa del "Don't be evil".
Esta noticia sin embargo, ha sido inmediatamente
desmentida por las partes involucradas. Google sostiene que la información del NYT es sencillamente errónea, y que la compañía continúa como siempre con su posición a favor de un Internet abierto.
Cierto o no, seguramente el debate no parará aquí, como no lo ha hecho en los últimos años. La convivencia obligada entre proveedores de acceso a Internet y de contenidos, terminará en algún momento en una relación a lo Jerry Maguire (Show me the money). Prueba de esto puede ser la adquisición de la NBC/Universal (contenidos) por parte de Comcast (Compañía de cable más grande de USA).
Por el momento parece que la única forma para los proveedores de Internet de obtener ganancias directas por los contenidos que transportan y no profundizar en la neutralidad de red; es la de participar en las ganancias de estas empresas. Este parece ser el mensaje captado por la operadora Telefónica, que recientemente adquirió la red social española
Tuenti. Esto nos devuelve al ejemplo del banco, en donde parece que la mejor forma de no hacer fila, es ser el dueño.